LAS DOS CARAS DE LA VERDAD
LAS TÉCNICAS COMERCIALES MÁS ENGAÑOSAS PARA CONSEGUIR ESPECTADORESPechos aumentados por ordenador, estrellas de cine que luego no aparecen ni cinco minutos, escenas que finalmente no vemos en la película... Todo sirve para atraer al público a las salas.
Las productoras y distribuidoras utilizan estrategias diversas (tan ilimitadas como la imaginación de sus departamentos de publicidad) para hipnotizar al espectador. Estrategias que, en muchos casos, se acercan peligrosamente a la frontera que separa la publicidad agresiva de la publicidad engañosa.
El bombardeo de información al que habitualmente es sometido el público potencial de una película abarca todo tipo de fórmulas. La mayor parte de ellas están presentes en los soportes gráficos del producto y forman parte de la cartelera del filme, que todavía hoy es el principal instrumento de atracción publicitaria.
Un cartel adecuado puede suponer el argumento decisivo para elegir entre las distintas alternativas que presenta la oferta cinematográfica, tendente a la acumulación de peliculas en multisalas en las que, ante la falta de localidades para la primera elección, el espectador debe decidirse en cuestión de minutos por otra opción igualmente interesante, a priori. Es en estos soportes, por tanto, donde los creativos de productoras y distribuidoras ponen en marcha todos sus recursos. Los ejemplos son innumerables.
Actualmente, junto a los reclamos sexuales, presentar un reparto estelar es la estrategia más efectiva para vender un producto cinematográfico. Siempre lo ha sido, pero, tras una etapa de cierto agotamiento del público, y a pesar de la revolución de las imágenes digitales (o quizás por ello), el cine de actores parece ser una garantía de calidad.
EL JUEGO DE HOLLYWOOD
También es cierto que nada mejor para definir el tipo de película que vamos a ver que el rostro de un actor determinado; es el caso de Steven Seagal, por ejemplo. Lo censurable es que se utilice su nombre como reclamo cuando su presencia en la historia es mínima.Siguiendo con Seagal, su cara y su nombre aparecían junto al de Kurt Russell, a igual tamaño, en el cartel del filme de acción Decisión crítica (Warner Bros., 1996). A los diez minutos de comenzar la historia, su personaje desaparecía en combate. Los incondicionales del actor que acudían a las salas se quedaban con la boca abierta.
En otro título reciente, La delgada línea roja (Fox, 1998), que contaba con un numeroso reparto de intérpretes conocidos, se presentaba por igual a actores protagonistas y secundarios, incluyéndose entre ellos el nombre de George Clooney de forma destacada, cuando su intervención en el filme no sobrepasa los dos o tres minutos.
Los casos más sangrantes de falsos protagonistas son los de Scream (Laurenfilms, 1997) y Celebrity (Laurenfilms, 1998). En ambos, la distribuidora no ha tenido el más mínimo pudor en vender el producto utilizando como instrumento a dos estrellas juveniles cuya presencia es anecdótica: Drew Barrymore y Leonardo DiCaprio, respectivamente. No es casual que el material gráfico (fotografías e imágenes de televisión) que la compañia distribuyó a los medios de comunicación incluyera casi exclusivamente las escenas en las que ambos aparecen: Barrymore como la víctima del impactante comienzo de Scream y DiCaprio como una estrella de cine que no aparece más de diez minutos en Celebrity. En este último caso, además, el cartel de la película también esta diseñado en torno a una fotografía del actor. Los casos de espectadores adolescentes impávidos ante el humor intelectual de Woody Allen se multiplicaron.
TODO POR LA PASTA
Una de las prácticas habituales de las distribuidoras para promocionar sus películas es hacer referencia a la recaudación obtenida en los principales mercados de exhibición, que en la mayor parte de los casos suelen ser sus propios países de origen.El filme británico Lock and Stock (Polygram, 1998) se vendió como "la película más taquillera en Gran Bretaña" (el éxito como sinónimo de cierta calidad). Pero hay casos en que este gancho se utiliza de una forma poco menos que forzada: el título de ciencia-ficción Perdidos en el espacio (Lider Films, 1997) se presentaba de esta enrevesada forma: "En el fin de semana del 3 al 5 de abril ha sido número 1 con una recaudación de $20.500.000 desbancando por fin a 'Titanic' después de 15 semanas.
DECISIÓN CRÍTICA
Claro que, cuando se trata de vender una película no como éxito apoteósico sino como un producto de calidad, lo que se utilizan son referencias críticas, muchas de ellas provenientes de medios de comunicación que no conocemos en España. No importa; la cuestión es saber que algún crítico de alguna cadena de televisión local de Iowa, por ejemplo, le ha encantado la película. Es fácil encontrar en la publicidad de los estrenos calificativos como "¡Fabulosa!", "¡Emocionante!", "¡La mejor película del año!", firmados por periodistas desconocidos de medios desconocidos cuyo prestigio tenemos que dar por sentado. A veces, se llega al descaro absoluto. Quizás por no encontrar referencias positivas entre la crítica, quizás por simple mofa, el megaéxito Independence day (Fox, 1996) se anunciaba en la prensa con una de esas frases lapidarias que firmaba no un crítico de cine sino "un espectador" (sic).UNO, DOS, TRES
Las secuelas son la consecuencia directa del éxito en taquilla de una película, a veces convertida en auténtico serial cinematográfico inacabable hasta que los resultados económicos empiezan a flaquear. Pocos han sido los casos, pero en ocasiones se han llegado a vender estrenos comerciales como si se trataran de continuaciones sólo para atraer la atención del espectador. El ejemplo más claro es el del filme de terror Phantasma (VO Films, 1978). Aprovechando la popularidad que adquirió en su momento, un año más tarde se estrenó en España la pelicula de Tobe Hooper Salem's lot con el título de Phantasma II (Cinematográfica Pelinex, 1979). Sin embargo, su argumento, basado en un relato de Stephen King, nada tenía que ver con el anterior. Curiosamente, esta misma historia se vería poco después como serie de televisión titulada El misterio de Salem's lot. Además, cuando se produjo es estreno de la verdadera secuela de Phantasma, los distribuidores tuvieron que cambiarle otra vez el título y presentarla como Phantasma, el regreso (Bellparaíso, 1988), contribuyendo de nuevo a la confusión.En ocasiones, la relación con otras películas de éxito parece garantizar el interés de los espectadores. Some mother's son (la traducción literal sería El hijo de alguna madre) se estrenó en España como En el nombre del hijo (Filmayer, 1996), parafraseando el título de la exitosa En el nombre del padre.
A veces, cuando se estrenan películas producidas años atrás, la distribuidora prefiere obviar la fecha de producción: recientemente se ha recuperado Le dernier combat (Sherlock, 1982), la prímera película del director francés Luc Besson (El quinto elemento). El cartel destaca los premios obtenidos en los festivales de Sitges y Avoriaz, pero no hace referencia alguna a que éstos fueran conseguidos hace dieciséis años.
MIGUEL A. REINA
CONSUMERISMO